¿Cuánto de ti hay en tu Vida?

Cuánto de ti hay en tu Vida
“Parar no es perder el tiempo. Es la forma de hacerlo nuestro”

Resulta chocante plantearse parar mientras escuchas cómo tu alrededor te grita para que avances.  Da igual que sepas que lo que necesitas es pararte donde estés y comprobar si el lugar que ocupas en tu Vida tiene algo que ver contigo. Parece que la Vida no quiere ponerte fácil hacer un alto en el camino de los quehaceres para darle paso a los quesentires. “Avanza” te dices siempre “hacia atrás ni para coger impulso” y parece que lo que toca es hacerlo sin prestar atención a lo que te dicte el corazón. No Escucharle lo hace más sencillo. Acallas su voz y tú continúas con lo tuyo aunque lo de “tuyo” sea tan solo una forma de denominar el camino que otros asfaltaron primero.

Es entonces cuando te dispones a avanzar aunque no sepas ni en qué dirección hacerlo o si hacerlo tiene algún sentido para ti. Toca avanzar sin dilación, sin entretenerse en cualquier cosa que te aleje de la meta aunque ésta poco o nada tenga que ver contigo. Sin embargo, ahí estás. Caminante no hay camino. Y puede que no lo haya de verdad, pero finjamos que lo vemos y que nuestro paso por él es siempre firme y decidido.

Usar zapatos que te aprieten no solo hará que te duelan los pies. Puedes acostumbrarte a encoger los dedos mientras camines con ellos, pero no conseguirás mantener tu brío y compostura si te los calzas cada día. Tu cuerpo buscará la forma más cómoda de sobrellevar tu elección y con el paso del tiempo se amoldará a ellos deformándote a ti. Tus rodillas, tus caderas y tu columna cambiarán para no sufrir en exceso por tu forma de andar y se adaptarán a lo que no es de tu tamaño, pero tu corazón no sucumbirá a la resignación  y confiará siempre en que algún día, antes de calzarte, te permitirás escucharle y te darás cuenta de que lleva toda la Vida señalando con luces de neón cada una de las zapaterías que has tenido delante.

Cuando paramos no solo tenemos la oportunidad de descansar, de reponer energías, de redirigir el rumbo o de pensar en nuevas herramientas o aliados. Al parar tenemos la posibilidad de Escucharnos sin el ruido que hacemos cuando vamos caminando.

La Vida puede dar hasta pereza Vivirla si entendemos que hacerlo es poco más que cumplir con lo que toca. Las obligaciones nos abruman muchas  veces, nos da la sensación de que tenemos que hacer mil cosas entre las que no aparece por ningún lado la opción de pararnos para darnos cuenta de dónde estamos. Creamos listas de asuntos pendientes, planificamos cada hora del día tratando de sacarle el máximo partido y estructuramos nuestra Vida creyendo que la tenemos asegurada y que lo que importa es aprovecharla al máximo para cumplir con todo lo que nos toca hacer porque para Vivirla de verdad ya tendremos tiempo… (me pregunto por qué no pondremos más veces en duda esta afirmación)

Sin embargo, se nos pasa por alto que la lista de nuestros “quehaceres importantes” está escrita por nuestro puño y que cada una de las palabras que aparecen en ella lo hace porque nosotros decidimos ponerla.

La luz tiene la capacidad de hacer visible aquello que enfoca, le roba a la oscuridad la posibilidad de que no Veamos. Por eso es importante darnos cuenta de hacia dónde orientamos nuestra propia luz, la que nos ayuda a Vernos y a des-cubrirnos mientras rubricamos la lista de las cosas importantes que tenemos entre manos. Si lo hacemos, le daremos al corazón la posibilidad de mostrarnos dónde están nuestros zapatos (los que encajan en nosotros y no nosotros en ellos).

Y cuando lo hagamos nos daremos cuenta de que no todos los miedos que surjan serán fáciles de lidiar. Los habrá tan razonados que directamente buscaremos a la desesperada cómo apagar el foco que nos hace Verlos.  Y apagarlo no está mal, al igual que tampoco es malo el hecho de sentir un miedo que atenaza. Lo importante aquí es identificar que  lo que nos paraliza no es el miedo en sí, sino el hecho de creer que él es más grande de lo que nosotros Somos. Mantengamos la luz sobre él con el único fin de conocerlo, porque atravesándole a él llegaremos a nosotros.

“Valiente no es el que no tiene miedo, sino aquel que lo conquista”

Hagámoslo, ¿por qué no?, conquistemos nuestro miedo, Aceptémosle y Escuchemos todo lo que ha venido a contarnos.

Hagámoslo aunque suponga romper con lo que nos rodea al rendirnos ante la evidencia de que no era tan nuestro como creímos o quisimos que fuera. Démonos la Oportunidad de revisar la importancia de lo importante para des-cubrir la belleza de lo Esencial, de lo que nos es dado por el simple hecho de Ser Humanos y que muchas veces obviamos. Sintámonos capaces de descansar en Paz aunque nos inunde la Vida y dejemos de buscar el momento perfecto para decir Gracias, te Amo, lo siento…

Párate.

Hazlo sin miedo.

Escucha lo que te cuentas sobre lo que acabas de leer. Date la Oportunidad de recordar cuántas veces has pensado cosas parecidas y tal y como aparecieron en tu consciencia… volvieron a desaparecer. Cuántas veces has pospuesto un te quiero por estar atrapado en tu lista de cosas por hacer o cuántas otras no has sabido hacerle hueco aun siendo consciente de tus necesidad de hacerlo.

Escucha lo que te cuentas cuando argumentas tu forma de Vivir y ábrete a des-cubrir cuánta sinrazón cabe en tu mente razonada y razonable. Hazle hueco al Corazón cuando lo hagas, Escúchale. Él será el que más te cuente sobre ti, sobre lo que Eres, y puede que tenga poco que ver con lo que piensas o aparentas. Atrévete a parar. Si lo haces con honestidad no encontrarás látigos con los que azotarte. Conocerás la calma de saberte responsable en lugar de culpable y accederás de forma natural a lo que en otros momentos resultaba inaccesible.

Tan solo es cuestión de parar.

Hazlo si quieres.

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Julián González dice:

    Gema gracias de nuevo por tus regalos, pararse y mirar el camino asfaltado y nuestros zapatos, es realmente potente, porque me aclaras dudas en este testimonio que has hecho, una de las dudas es si uno comparte la vida o simplemente se conforma con que lo acompañen, en eso están muchas almas. Te animo a que desde tu lucidez, escribas sobre esta cuestión, cuando tu puedas y quieras. ¿NOS CONFORMAMOS CON QUE NOS ACOMPAÑEN O VIVIMOS COMPARTIENDO EN PLENITUD?
    Tus regalos llegán verdaderamente a la profundidad de las emociones y pensamientos. Gracias.

    Me gusta

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