Sí O Sí

Sí o Sí

A veces me planteo preguntas que no sé contestar y me jode porque creo necesitar conocer las respuestas.

Este ratito que vamos a compartir tú y yo entre letras y latidos arranca planteándome algunas de ellas. Son de esas que me gustaría contestar con un Sí de primeras, sin atisbo de duda. Y además hacerlo cargada de lógica razonada, de motivos creídos y creíbles. Un Sí que se aposente en pasados que lo confirmen y en futuros asegurados. Un Sí que excluya los posibles “pero…”. Un Sí fuerte, potente. Sin miedo.

Sé que no es fácil abrirse a contestar con honestidad algunas preguntas, y no porque no lo sea, sino porque así lo creemos. Creemos y creamos. Formamos realidades personales. Somos tan lindos como para eso. Para creer en un miedo y crear fronteras. Para conformarnos con menos siendo más. Tan dulcemente humanos como para necesitar conocer una respuesta antes de pillar un macuto y ponernos a indagar en nuestro corazón qué es lo que escondemos. Y todo por miedo. Miedo al qué dir…emos cuando veamos lo que guardamos por allí.

Vamos a arrancar ya. Con esta reflexión en alto comenzamos el año tú y yo. Quien lee y quien escribe. Me sale decirte un GRACIAS de corazón y darte de nuevo la bienvenida a esta forma de entender la Vida. Esa en la que Sí O Sí decidimos abrirnos a VIVIR.

Vamos a ello… A plantearnos auto-preguntas y reconocer cuánta belleza hay en nuestra humana necesidad de respuesta…

¿Y si te dijera que no soy como piensas?, ¿llegarías a quererme como quiero que me quieras?, ¿confiarías en mí si te contase mis mentiras?, ¿volverías a mirarme como me miras?

Puede que no, y ante esa imaginaria negativa me encierro por si fuese cierta. Temo el dolor de imaginar tu amor recortado, condicionado a que cumpla con lo que represento para ti. Imaginarte excluyendo mi parte del guion por encontrarla llena de tachones y enmiendas me resulta tan duro que prefiero ceñirme a mi papel fundamental, el que otros escribieron para mí y en el que se me muestra tan bella como me ves ahora, dejando ver virtudes y escondiendo desencuentros, avivando valentía mientras lucho a puñetazo limpio contra mis miedos y queriéndome creer que soy lo que hago, lo que consigo, cada éxito que obtengo.

¿Y si te dijera que ese disfraz con el que me ves me pesa demasiado y me resulta macabro? Cada vez que me desnudo y lo miro lo siento más frío, más lejano, más impuesto y menos mío. No te culpo, sé que soy yo quien lo elegí y quien lo viste cada día. Me aprendí el guion de mi obra y diseñé decorados y atuendos, también elegí a los actores secundarios, fui yo la compositora de mi propia banda sonora. La que escucho una y otra vez, día tras día, y tras día, y tras día…

A eso lo llaman tener una Vida organizada. Yo prefiero denominarlo una Vida representada. Es verdad que mola mucho que los demás te aplaudan cuando ven tu obra bonita y bien estructurada, pero no mola tanto escuchar a quienes creen que la suya es menos válida porque, según dicen, tienes extras que a ellos les faltan. O incluso esos que, en mitad de tu curradísima función, se levantan y abandonan la sala.

Cada persona que entra a tu pequeño teatro ha comprado su entrada y por ese simple motivo ya toca darles lo que esperan, aquello por lo que han pagado. Es una forma de compromiso, solo que con quien te comprometes no es contigo, sino con otros. O mejor dicho, con lo que tú crees que los otros esperan ver de ti.

¿Suena loco? Pues sí. Pero nuestra razón descorazonada lo llama cordura.

“Haz lo que debes hacer y todo te irá bien”

¿Y qué es lo que debo hacer? ¿Lo que tú me dices que haga?, ¿lo que me dice la sociedad?, ¿la norma?, ¿el estado?, ¿mi religión?, ¿la tuya? ¿Cómo puedo saberlo?, ¿cómo cojones me entero de qué es lo que debo hacer para que todo “vaya bien” cuando ni siquiera sé si tu bien es el mismo que yo quiero?, ¿y si mi bien fuese algo tan sencillo como mirarme al espejo y mantener la mirada con profundo respeto y Amor a lo que veo?… ¿Qué pasaría entonces?

Pues algo tan sencillo como que desde el respeto sincero hacia mí misma nacería el respeto hacia ti y mi mirada llegaría a Ver quién Eres sin importar la función que representes. Vida delante de Vida. Dejándonos Vivir. Siendo lo que Somos. Sin entradas que pagar ni papeles que representar. Sin vestuarios pesados escondiendo Almas ligeras. Haciendo crecer lo que nos une y enriqueciéndonos de lo que nos diferencia.

Parece una utopía, lo sé. Y también sé que en la dificultad y el idealismo inherentes a esta bonita palabreja nos apoyamos para creernos, a pies juntillas, que no podemos convertirla en realidad, que es un imposible. Nos creemos incapaces de respetar, aceptar y Amar honestamente cada rincón de nosotros mismos y al mismo tiempo le gritamos al mundo que nos quiera, que nos valore y que nos respete, que atiendan y entiendan nuestra necesidad de sentirnos amados. Si yo no me siento linda, que sean otros los encargados de hacerme bonita.

Nos convertimos en necrófagos de nuestras partes más oscuras porque nos sentimos muy lejos de llegar a amarlas como amamos las que brillan, las que nos gusta enseñar. Nos creemos incapaces de amarnos de verdad, completos, sin disfraz, en pelota viva, mirando de frente a todas y cada una de las cicatrices que nos ha ido regalando nuestro paso por la Vida. Muchas veces no decimos un te quiero por miedo a la respuesta, o incluso a no tenerla. Condicionamos nuestro Amor pero buscamos que nos Amen incondicionalmente, incluso que sepan cuándo necesitamos una muestra de afecto o una mirada tierna. Buscamos que nos entiendan sin entendernos primero. Sin pararnos a Ser quienes Somos pretendemos que nos lo cuenten otros. Queremos encajar en cánones que no sabemos ni explicar si rascamos un poco pero que usamos como referencia para ubicarnos. Pretendemos alcanzar el éxito que otros situaron en un punto concreto del mapa pensando que sus coordenadas son las únicas válidas y nos olvidamos de que algo ya marcado solo indica que alguien lo alcanzó, y no por ello hemos de dedicar nuestra Vida a ocupar la misma posición. Nos da miedo regirnos por coordenadas distintas, sin referencia, abiertas a la Experiencia, sin exigencias de forma ni duración. Tenemos miedo de Experimentar la Vida que Somos y por eso nos llegamos a conformar con sobrevivirla.

Descubramos quiénes Somos, quitémonos capas de mentira. Aunque lo intentemos, nadie nos chivará el Sentido real de nuestra Vida.

Solo en ti está tu Verdad. Plantéate si realmente quieres Encontrarla. Si es así, te doy la bienvenida. Vamos a chapotear con ganas esto tan intenso de Ser Vida.

Abre tu corazón.

Asómate.

Mira…

Un comentario Agrega el tuyo

  1. canallathor dice:

    Vida delante de vida, que bellezón de texto, Gema…Hala!!! de cabeza voy a ese chapuzón en tu espejo, sales bellísima ♥️

    Me gusta

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