Tú eres lo que queda

Tú eres lo que queda

Solo tú.

Cuando no encuentras respuesta…

Cuando ni tan siquiera conoces la pregunta… Solo tú.

Una vez sueltas el miedo, el rencor o la certeza… eres tú. Tú eres lo que queda.

Eres quien alberga la duda, quien la argumenta. Quien encuentra la respuesta sin preguntarla si quiera. Tú eres quien la inventa. Quien no se la cree y quien la da por buena.

Y no puedes no ser tú. No sé por qué lo intentas.

Sostienes el miedo por el miedo a no sostenerTe sin él. ¿Qué sería de ti si pudieras…? Y te imaginas pudiente de empeño, de fuerza y de grandeza. De alas, de branquias y de espuelas.

Pero al poco te dejas caer. Tu nube de grandeza de repente es pequeña. Las tijeras del miedo te hablaron de riesgos, de problemas, de tus partes indefensas. Como si las tuvieras.

Y caes de tu nube, claro que caes, te hostias contra el suelo, de bruces. Aterrizas en la base, en el lugar del que alguna vez saliste buscando no volver jamás. Y ahora estás ahí, de nuevo. Buscando amarre sin saber ni qué amarrar.

Eres presa del olor de la rabia, de la frustración, de la ilusión menoscabada que se tilda de boba por creer en la pasión y encontrarse con la calma y el silencio que tantos miedos despierta.

Rota por la grandeza de aquellos cantos de sirena que siempre quisiste y nunca supiste entonar, te revuelves entre gritos callados, entre lágrimas secas que huelen a cera de vela que nunca llegó a quemar.

Es el momento de encontrar a los culpables. Personas, lugares, circunstancias. Mucho por buscar. Cruces de motivos, razones descorazonadas, dolor en lata que quiere que la abras y le claves con fuerza el tenedor. Pero tú… ¡Ay tú…! tú solo la miras, la cierras, y te quedas callada. Mejor que no duela. Mejor clavarle a otro las lanzas.

Es que duele tanto querer volar y creer que no tienes alas…

Aquí no valen las excusas baratas, para ser víctima has de currártelo un poco más. Déjate de penas vanagloriadas que te den un aprobado raspado, eso es de víctimas estandarizadas. Todos sabemos cómo contar historias para que nos las compren los demás, para llevarnos una palmadita en la espalda, para que nos aplaudan el esfuerzo y nos alaben por buenos.

Pero esto no va de eso. No va de exportar por el mundo las razones por las que un día dejaste de creer en tu capacidad de volar. Sin embargo, necesitas conocer los motivos, relacionarte con ellos, Aprenderlos. Son las herramientas con las que construirás tu propio motor de arranque. Úsalas. Míralas de frente, tócalas sin miedo, palpa su forma y su textura, sé testigo de ellas. Van a ayudarte. Permíteselo.

Te has quedado sola, el miedo te hizo ese favor. Sin alas no vas a volar. Toca crearlas. Bendito momento.

Deja que te tiemblen los dedos con cada palabra que se acerca a tu Sentido Vital, disfruta sintiendo cómo se mueven, es el latido del corazón saltándose los no puedo, los quién soy, los qué saldrá de esto…

El desequilibrio te va a acompañar en cada acorde que no conozcas, gracias a él Aprenderás a bailar. No le temas, no es el enemigo. Es Maestro de homeostasis, la balanza natural. Será el encargado de hacerte disfrutar de los primeros pasos. No le olvides en los segundos. Tampoco en los terceros, pues aunque hayas Aprendido a bailarle, nunca te abandonará. No mientras dure este baile en el que tanto te queda por bailar.

Con los pies en el suelo y el corazón en las nubes podrás volar siempre que te lo propongas.

No hace falta construir nada cuando sientes que no es verdad que nada te falte, que ya Eres cuanto necesitas, que tampoco existe la necesidad de necesitar. En tu mente encontrarás cuanto quieras encontrar, de ti dependerá. Tú Eres la posibilidad. No lo que te cuentas, no los miedos que a veces te ciegan, no el temor a no llegar.

Porque llegar, lo que se dice llegar, no llegarás a ninguna parte. Esto debe quedarte claro. Siempre has estado, estás y estarás en el mismo sitio. En este. El único real en el que puedes estar.

Ahora, después de leer todo esto que te escribo, puede que este lugar lo sientas más acogedor, más bonito, pero aquí volverán a darse cabida tus múltiples miedos. No has de temerles, pues tú Eres tú y ellos son ellos. Lo único que te pido cuando vuelvas a acogerlos es que no permitas que este silencioso lugar se inunde tanto de ellos como para dejar de Escucharte a Ti en tu propio Silencio.

Cuando temas estar donde estás, recuérdate esto… Jamás has salido del sitio que ahora temes. No puedes salir de ti, de lo que Eres. Lo único que salió en algún momento de aquí fueron tus dudas, tus miedos, tus desencuentros. El mismo corazón que mientras escribes esto sientes en calma y te llena de Fuerza Vital es el que en otros momentos volverás a llenar de dudas, de temores, de problemas. No les creas en exceso, ellos son solo herramientas. Eso sí, atrévete a usarlos si los piensas. Ellos te guiarán, te ayudarán para acercarte a lo que Eres, a tu única Verdad: la que no teme a lo que piensa porque sabe que tras el miedo, la rabia o la tristeza está quien las crea. Y eso que queda Eres Tú.

DesCúbrete en tu Vida.Tú Eres quien la crea.

 

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Maribel dice:

    Muchas gracias ,Gemita. Sin palabras.😘😘

    Me gusta

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