Sobre el Amor y sus tarareos

Sobre el Amor y sus tarareos

Hace poco, una amiga me ayudó con algo difícil para mí.

Era una de esas cosas que todo el mundo parece hacer con facilidad pero que a mí se me suele enquistar cada vez que lo intento. No sabía ni cómo enfocarlo para dar el primer paso y arrancar con ello. Cero. Tampoco tenía muy claro si lo que yo hiciese podría afectar al resto de personas implicadas en el Proyecto, así que me puse el listón bien alto y me agobié desde el comienzo.

Al rato de estar sin hacer ni el huevo por miedo a equivocarme, llamé a mi amiga Eva para charlar un ratín y tratar de aplacar mis fuegos. ¿Alguna vez has podido disfrutar de una persona de esas que, según  la Escuchas, notas cómo tu caos se pone en orden? Bien, pues para que te hagas una idea, mi cordobesa preciosa es una de ellas.

Eva tiene la bonita habilidad de ayudarme a colocar un foco de luz sobre mis sombras y, el otro día, para mi deleite, volvió a hacerlo. Durante un rato le conté cómo fundamentaba mis indecisiones y cada uno de mis peros y ella, cuando así lo sentía, irrumpía con respeto para invitarme a transitar por partes de mí que yo aún no tenía a la Vista. Me abrió ventanas a nuevas perspectivas, me acompañó hasta EncontrarMe con lo que buscaba.

Durante aquel ratito de charleta me relajé porque sentí que me situaba, que tocaba de nuevo mi Eje Central y desde él le daba pie a mis siguientes coordenadas. Así hice lo que tenía que hacer y asumí el reto que tenía delante. Antes de colgar quise que supiese lo importante que había sido para mí sentirla tan cerquita: “ Mil Gracias, Eva, no sabes lo que me has ayudado” Y su respuesta fue tan grande como ella: “No, Gema, lo único que yo he hecho ha sido tararearTe un poquito la melodía de una canción que creías olvidada. Tú has sido quien ha reCordado la letra”

Me dejó a cuadros, lo hace muchas veces la jodía. Lo de marcar con banderines de cordura las sinrazones de mi Vida lo practica con una facilidad pasmosa. Colgué el teléfono y me quedé dándole vueltas a su metáfora. Me resultó preciosa. Refleja la Magia de los Regalitos que la Vida te pone delante; esos que, sin saber de dónde salieron o a dónde irán a parar, pasan por tu Vida para dotar de Sentido al instante, para que Tú te enteres de Ti, para que Te des la mano, el pie, la espalda o lo que te estés dando, y te Permitas abrazar desde el Amor –que Eres- cada una de tus patrañas inventadas.

Mientras hablaba con Eva estaba en el sofá de casa, el portátil sobre mis piernas. Había llegado hacía un rato, estaba molida, había sido un martes cargadito. Todo el día fuera de casa y, al llegar, ni siquiera me había permitido perder un rato para quitarme los tacones. Tenía prisa por enviar lo que me habían pedido, así que, según aterricé… a ello que me puse. Siendo presa de mis prisas nada salió. Nada de nada. Me sentía incapaz de crear algo coherente conmigo desde ese acelere, desde el caos o el miedo disfrazado de “tengo que… (y aquí puedes incluir tú lo que quieras, a mí lo que me salía en ese momento era… estar a la altura, dar imagen de, parecer…)” Durante el rato que estuve dándole pábulo al miedo no conseguí crear nada. Es más, cuanto más rato pasaba sin avanzar y pensando en todo lo que me quedaba por hacer antes de irme a la cama, más cansada me sentía y más mala leche me entraba. Pero de crear… nada de nada.

 Y por creer que la Vida era hacer, me olvidé de Cantarla.

Estuve así hasta que Eva me la tarareó y recordé letra y melodía de esa canción en la que Comprendo que mi Vida no es lo que hago, sino lo que Soy; que no debe olvidárseme que lo poco o mucho que haga tiene Sentido siempre que esté equilibrado en mí y sea Coherente conmigo. ¿Sabes? mi canción también tiene estribillo. Muchas veces en él me acuno, me susurra de continuo que de nada sirve temer a mis miedos,  que son tan solo míos. Y que, si tanto digo querer Aprender, habré de aceptar que cualquier ocasión para AprenderMe es perfecta. Incluso aquellas en las que no recuerdo melodía ni letra.

Según corté la llamada con Eva decidí cortar también con mi acelerado cronograma del tiempo y pasé del “tengo que hacer” al “me Dejo Sentir en este momento” y no porque me lo impusiera, qué va… lo hice porque se había abierto una puerta hacia Mí, hacia la suelta de látigos, y decidí cruzarla para Ver qué me Encontraba.

Poco después de aquel momento comencé a escuchar acordes. Venían del baño. Mi hijo iba a ducharse y sonaba su música, como siempre. Quizás la diferencia con respecto a otras veces estuviese en mí y en mi “me Dejo Sentir”. De ahí a la divina providencia que diría mi abuela Carmen. La primera canción que puso Daniel parecía pactada directamente con mi amiga la cordobesa, o con la Vida, o con vaya usted a saber qué o quién. El caso es que aquella canción abogando por algo tan sencillo como que “Ser feliz es gratis” a mí me sonó tan fuerte como el despertador que me despierta cada mañana y me Permití Vivir ese momento como lo que ya Era: una caricia para el Alma.

Me apetece compartir contigo el buen rollito que contagia la canción que escuché en ese momento, así que aquí te dejo el link (se me ocurre que puedes escucharla en segundo plano) y también voy a escribirte la letra porque habla de alguna de esas Verdades que a veces se nos olvidan pero que, en cuanto nos las tararean, pillan rápidamente el camino de vuelta a Casa.

El primer día de vacaciones, una siesta ilimitada,

rascarse los cojones, disfrutar haciendo nada.

Follar en una fiesta o saberte la respuesta.

La piel de gallina recordando el gol de Iniesta.

Me sabe mal, pero mear en el mar

es un gustazo que nadie me va a quitar.

Lunes de Juego de Tronos,

ver caer al poderoso,

arreglar la sociedad entre todos nosotros.

Vivir en un buen libro, un viaje con Amigos.

La posibilidad de acabar haciendo un trío.

Espabila, que sonreír es gratis,

regala buenrollismo, orgasmos y armonía.

No hay prisa, que ser feliz es gratis,

entona esta canción y, si no sabes… improvisa.

La bienvenida de tu perro día sí, día también.

Encontrar un billete aunque no sea de cien.

Llegar a casa por la noche y tener comida en tuppers.

Repasar todos tus dientes cuando te quitan los brackets.

Y dormir y comer y llorar de alegría.

Y beber que la Vida son dos días.

Aprender un insulto en otra lengua.

Emocionarte con un solo de trompeta.

El primer sorbo de cerveza en copa congelada.

Besitos en el cuello que acaban en mamada.

Espabila, que sonreír es gratis,

regala buenrollismo, orgasmos y armonía.

No hay prisa, que ser feliz es gratis

Entona esta canción y, si no sabes… improvisa.

***

Me ha gustado transcribirla. Mucho. La escuchaba mientras lo hacía y volvía a instalarme en el sofá de casa. En el de hace unos días, en sus sensaciones y en mis Silencios.

Y fue precisamente esa falta del ruido que me produce el pensamiento lo que me llevó a Permitir que un tarareo convirtiese una ajetreada tarde de martes en el momento perfecto para parar, tomar aire, Escuchar una canción, e iniciar una ronda de “te quiero, te doy las Gracias, me importas o te echo de menos”.

Cuando te Dejas Sentir pasan ese tipo de cosas. Dices lo que sientes. Con Amor, desde el Respeto, y sin buscar o necesitar respuesta. Lo haces porque te Permites ser Coherente. Sin peros.

Desde el Amor, todo es perfecto.

Y te das cuenta de que, cuando dejas de buscar respuestas es cuando más llegan, vaya que si llegan. A veces son Silencio, otras tienen forma de sonrisa, muchas pasan por el yo también te quiero y todas, absolutamente todas, si te Permites Escucharlas, llevan tarareo.

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